¡Relais Saint Louis: El Logis Francés que te Robará el Corazón!

Relais Saint Louis, Logis France

Relais Saint Louis, Logis France

¡Relais Saint Louis: El Logis Francés que te Robará el Corazón!

¡Relais Saint Louis: El Logis Francés que te Robará el Corazón! Una Reseña con el Alma al Viento (y SEO, por supuesto!)

¡Ay, Dios mío! Hablo en serio, estoy todavía con la resaca emocional de mi estadía en el Relais Saint Louis. Y no, no es por el vino francés (aunque, je t'aime al delicioso rosé del bar… ¡más adelante!). Es porque este lugar… ¡es un flechazo! Preparémonos, porque esta reseña no va a ser la típica. Olvídense de la frialdad profesional, aquí vamos con el corazón en la mano (y mucho SEO, ¡no me juzguen!).

Empecemos por el principio: Accesibilidad y Seguridad… ¡Uf!

En cuanto a la accesibilidad, el Relais Saint Louis se porta bastante bien. Hay ascensor, lo cual es un must (y no lo digo solo porque me dé pereza subir escaleras). Tienen instalaciones para personas con discapacidad, lo cual es un puntazo. Obviamente, confirmen las especificaciones para sus necesidades concretas, pero desde mi experiencia, es wheelchair accessible, ¡y eso es un gran alivio!

En tiempos de pandemia, la limpieza y seguridad son vitales. Y aquí, el Relais Saint Louis se luce como una auténtica mamá gallina. ¡Madre mía, cuántas medidas! Tienen de todo: productos de limpieza antivirales, desinfección diaria en áreas comunes, pantallas protectoras, personal capacitado en protocolos de seguridad, ¡y hasta equipos esterilizadores! ¡Casi me sentí más seguro que en mi propia casa! Y lo mejor: la opción de sanitización de habitaciones (siempre) y la posibilidad de omitir la limpieza, ¡para los hipocondríacos como yo! (¡y para los que no, también!).

¡Pero Espera, Hay Más! El Mundo del Bienestar y el Relajo!

Aquí es donde el Relais Saint Louis realmente se sale. Soy un ser humano que necesita relajarse. Y aquí, la fiesta del relax es épica. Tienen de todo: piscina exterior (con vistas, ¡ojo!), gimnasio, sauna, spa, masajes… ¡Y casi me hago un body scrub! Casi, porque… bueno, soy un poco… tímido. ¡Pero la idea me encanta!

Literalmente, me pasé una tarde entera en la sauna, ¡saliendo con la piel cual melocotón! La piscina es un oasis, perfecta para leer un libro (o cotillear a los demás, ¡no juzguen!) y el spa/sauna es un lujo. ¡Me sentí rejuvenecido, como si me hubieran borrado diez años de encima! No pude resistirme a un masaje, la cual era un heaven!

El Banquete: Donde el Paladar Encuentra la Felicidad (y el SEO, ¡jajaja!)

¡Ah, la comida! ¡Una de las razones por las que me enamoré de este lugar! Empiezo por el desayuno buffet: ¡una locura de panes, quesos, embutidos, frutas! Tenían opciones vegetarianas y hasta Asian breakfast. Para los amantes del Western breakfast, también lo tienen (¡ya saben, el clásico huevo con bacon!). ¡La opción de desayuno en la habitación es fantástica!

Los restaurantes (tienen varios, ¡ay, el lujo!), son una experiencia. Hay cocina internacional y cocina asiática. ¡Me pedí un plato de pato a la naranja que todavía lo sueño! Además, cuentan con un bar con un happy hour genial (¡y el rosé del que les hablaba!). Tienen hasta snack bar y coffee/tea en restaurant. ¡Y no se olviden de la room service [24-hour]! ¡Ideal para esos antojos nocturnos! Me pedí un postre a las 3:00 am, ¡y me lo trajeron con una sonrisa!

Servicios y Comodidades: El Detalle que Marca la Diferencia.

Aquí es donde el Relais Saint Louis demuestra que se preocupa por ti. Hay de todo: lavandería, tintorería, guardaequipajes, concierge (¡me solucionaron un problema con mi vuelo!), cajero automático, cambio de divisas (¡adiós tarifas abusivas del aeropuerto!). Tienen tienda de regalos, ¡ideal para llevarse un recuerdo! Hay business facilities (para los que tengan que trabajar), ¡pero yo, nonono! ¡De vacaciones, mon amour!

¡Y Hablemos de las Habitaciones! Mi Santuario (¡Con Internet Gratis, por Dios!)

¡Las habitaciones! ¡Un sueño! ¡Son non-smoking, por supuesto! Tienen aire acondicionado (¡bendito!), caja fuerte, minibar (¡para los antojos nocturnos!), internet access – wireless, wi-fi [free] (¡en todas las habitaciones, gloria a Dios!), TV con canales satélite/cable (¡por si te aburres… aunque dudo mucho!). Además, cuentan con additional toilet, blackout curtains, bathtub, bathrobes, coffee/tea maker, hair drye, in-room safe box, private bathroom, refrigerator, shower, slippers, and wake-up service.

La mía, la que me tocó, tenía una vista… ¡para morirse! Y la cama, ¡ah, la cama! ¡Como dormir en una nube! Realmente una room decoration para recordar.

El Verdadero Tesoro: Los Pequeños Detalles…

Olvidé mencionar, pero hay Daily housekeeping (¡siempre bienvenida!), facilities for disabled guests, elevator, and luggage storage.

Hablemos de los detalles que no esperaba:

  • Check-in/out [Contactless]: ¡En tiempos de COVID, esto es de agradecer!
  • Food delivery: ¡Si te da pereza salir… listo!
  • Smoking area: ¡Para los fumadores!
  • Proposal spot: ¡Ah, si estuviera enamorado…!
  • Safe dining setup: ¡Te sientes muy seguro comiendo!
  • Terrace: ¡Perfecto para tomar el sol!

¡Y para la Familia!

El Relais Saint Louis es family/child friendly. Tienen babysitting service, kids facilities, y kids meal. ¡Perfecto para ir con niños!

¡Lo que no me gustó (¡o sí!)!

  • La perfección es aburrida: En serio, busqué “defectos”, e incluso es difícil.
  • El precio…: Es una inversión, pero ¡vale cada céntimo!
  • Quería quedarme a vivir: ¡Ese es el mejor "defecto"!

¡Conclusión! ¡¿Por qué Reservar en el Relais Saint Louis?!

¡Porque te lo mereces! Escribe en tu buscador de "hoteles con encanto en Francia", "hoteles spa Francia", "Relais Saint Louis reseñas".

El Relais Saint Louis es mucho más que un hotel. Es una experiencia. Es un capricho. Es una terapia de choque para el alma. Es un flechazo. Es un lugar donde te tratan como a la realeza, donde la comida es un festival, donde el relax es una obligación y donde, por un momento, te olvidas de todo.

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¿Estás buscando una escapada de ensueño en Francia este verano? ¡No busques más! El Relais Saint Louis te espera con los brazos abiertos (y las habitaciones impecables).

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  • Wi-Fi [free] en todo el hotel! ¡Mantente conectado y comparte tus momentos mágicos!
  • ¡Garantía de limpieza y seguridad para que te sientas como en casa!

¡No esperes más! ¡El Relais Saint Louis te espera para robarte (literalmente) el corazón! ¡Anímate, hombre! ¡Vive la experiencia!

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Relais Saint Louis, Logis France

¡Ay, Dios mío! A plan, ¿eh? Para el Relais Saint-Louis, Logis de Francia. Bueno, aquí vamos… ¡Pero no prometo nada! Esto es como intentar domesticar un gato salvaje, ¡impredecible!

Itinerario Caótico para un Humano Errante (o en el Relais Saint-Louis, Logis de Francia… intentando no perder la cordura)

Día 1: Llegada y Primeras Impresiones (Spoiler: van a cambiar)

  • Mañana (aproximadamente): ¡Aeropuerto! ¡Me siento como un pollo sin cabeza! Llegar al aeropuerto con todo el equipaje es mi deporte favorito. ¡Odio pasar la frontera!
  • Mediodía: ¡Atención, amigos! Finalmente, llego al Relais Saint-Louis. "Encantador", dicen. La recepción… bueno, la señora es la abuela más encantadora que he conocido. Habla un francés que me suena a "¡Ay, chiquillo, te vas a perder!". El hotel es… pequeño. Pero, ¿Saben qué? ¡Me gusta! Ya tiene un encanto, con la estatua de San Luis, ¡eso sí me gusta!
  • Tarde: ¡Exploración! Me pierdo en las calles empedradas. ¡Oh, un mercadillo! Compro un sombrero ridículo (¡imprescindible!) y un croissant que se deshace. ¡Lo importante es la experiencia!
  • Noche: Cena en el hotel. ¿La especialidad? ¡¡Confit de pato!! Lo pido. Lo pruebo… ¡Ufff! Creo que me enamoré. No es la cocina de alta gastronomía, pero es reconfortante. ¡Y el vino de la casa! ¡Aprobado! Termino hablando con la abuela de la recepción sobre nuestras familias. ¡Me siento como en casa, que es un peligro!

Día 2: Sumergidos en la Historia (y en el vino)

  • Mañana: Visito la Catedral. ¡Majestuosa! ¡Impresionante! ¡Me siento insignificante! (Buena sensación, a veces). Empiezo a tomar fotos como loco, pero me doy cuenta de que no soy artista, sólo un turista. Por cierto, odio a los turistas que se toman fotos con el flash. ¡Respeto!
  • Mediodía: ¡Almuerzo! Busco un restaurante. ¡Oh, el "Restaurant du Coin"! Leo las reseñas. "Auténtico", "Acogedor", "Comida casera". Entro. ¡Y es todo eso! La camarera, una mujer con el pelo rojo y una sonrisa contagiosa, me da la bienvenida como si me conociera de toda la vida. ¡Me pido un "plat du jour" que ni entiendo, pero qué importa! ¡Es delicioso!
  • Tarde: ¡La Bodega! Una aventura. ¡Conduzco con la abuela por 1 hora! ¡Me pide que le hable en español, pero no puedo dejar de pensar en mi novia! ¡Es muy complicado!
  • Noche: ¡El vino! ¡Todo el vino! ¡Una cata inolvidable! ¡Ay, el vino tinto! Me emociono hablando sobre la vida, el amor, y los croissants (sí, todavía pienso en ese croissant) con la gente del lugar. Me hago amigo de alguien. ¡Me río hasta que me duelen las mejillas! Este vino es la gloria.

Día 3: Reflexiones (y la búsqueda desesperada de un enchufe)

  • Mañana: Me despierto con resaca y un sentimiento de felicidad. El sol entra por la ventana… y la batería del móvil está a punto de morir. ¡Desesperación! Busco un enchufe. ¡El hotel es muy antiguo! Me siento como Indiana Jones buscando el Arca Perdida.
  • Mediodía: ¡Me comprometo! Compro una postal (¡sí, en pleno siglo XXI!) y escribo a mi abuela (¡ella sí que aprecia las postales!). Reflexiono. Estoy solo… pero no solitario. ¿Es posible?
  • Tarde: ¡Vuelvo a la plaza! Me siento en una cafetería. La gente corre, habla. ¡Una pareja se besa! ¡Ay, el amor! Pido un café… ¡Y me doy cuenta de que no sé cómo pedirlo! ¡"Un café… con arte"! Al final, me entienden.
  • Noche: Última cena en el hotel. Pido el confit de pato otra vez. ¡Y el vino! La abuela me pregunta sobre mi viaje. Le cuento. Me sonríe. Me siento… bien. Un poco triste por irme, también. Pero agradecido.

Día 4: Adiós (y promesas de volver)

  • Mañana: El desayuno. Otra vez. Croissants (¡sin deshacerse!). Casi lloro. Me siento como un cobarde.
  • Mediodía: ¡Maleta! ¡La odio! Pero hay que hacerla. Meto cosas. Saco cosas. ¿Qué necesito? ¿Qué no? ¡Demasiadas decisiones!
  • Tarde: ¡Adiós, Relais Saint-Louis! Adiós a la abuela. Prometo volver. Le doy dos besos. ¡Sí, dos! ¡¡Me siento francés!!
  • Noche: ¡Aeropuerto! ¡Mierda! ¡Otra vez! Pero esta vez… me siento un poco más entero. Llevo un sombrero ridículo, una camisa arrugada y una sonrisa. ¡Quizás… quizás no esté tan loco!

¡Advertencia! Este itinerario está sujeto a cambios (y a la voluntad de mi estómago). Puede incluir horas deambulando sin rumbo, momentos de pánico, y abundantes cantidades de vino. ¡Buena suerte! ¡Y que Dios (y el confit de pato) los acompañen!

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Relais Saint Louis, Logis France

¡Relais Saint Louis: El Logis Francés...Que Me Robó el Alma (y la Tranquilidad)! FAQs – Con Sabor a Croissant y Drama (y a Veces, a Pesadilla)

¿Qué es eso de "El Logis Francés que te Robará el Corazón"? ¿Es todo tan romántico como suena?

¡Ay, Dios mío! Lo del corazón… sí, con matices. Piensa en la versión más caótica y encantadora de Francia. El Relais Saint Louis es un laberinto de pasillos, habitaciones con más personalidad que yo y jardincitos que te hacen suspirar (cuando no te pierdes buscando la salida). ¿Romántico? A veces. Por ejemplo, la vez que me perdí en el jardín de noche, con una copa de vino a medio beber y la luna espiándome… ¡Absolutamente! Pero luego te das cuenta de que el wifi no llega, y la romanticidad se transforma en frustración. Así que sí, te roba el corazón, pero también la paciencia, el sueño… y quizás hasta el último croasan. Prepárate para lo inesperado, y para reírte de ti mismo. Porque lo vas a necesitar.

¿Es fácil llegar? Porque mi orientación espacial es… “peculiar”.

La localización... a ver, digamos que no está en la puerta de la estación. El GPS te quiere mucho… pero a veces te juega malas pasadas. Una vez, casi termino en casa de una adorable anciana que me miró con una mezcla de lástima y diversión (y que hablaba francés, por supuesto, mi punto débil). Prepárate para preguntar, para perderte, y para aprender a amar el encanto del "está-casi-ahí-pero-no-del-todo". Te prometo que las indicaciones son… “interesantes”. Lleva un buen mapa (o, si eres como yo, un buen sentido del humor para reírte de las situaciones que te esperan). Yo, por mi parte, sigo soñando con ese jardín secreto... aunque todavía no sé exactamente cómo llegar.

¿Las habitaciones son… cómodas? ¿O son sacadas de una película de época?

Depende de la habitación, honestamente. Algunas son… hermosas. Con vistas que te dejan sin aliento, camas que te abrazan… Otras… son más “vintage”. Lo que significa, un mobiliario con cierta… historia. Y lo digo con cariño. Una vez, en una habitación, la ventana era más decorativa que funcional. ¡Entraba un aire! Pero, ¡qué aire! Era como respirar la propia historia del lugar, con su olor a viejo, a madera y a… bueno, olvídate de la perfección. Es un encanto, un encanto… sucio, a veces. Pero, ¿es parte del encanto? ¡Por supuesto! ¿Me quejé? Tal vez. ¿Volvería? ¡Definitivamente!

¿Y el desayuno? ¿Vale la pena el madrugón?

¡Mmm, el desayuno! Aquí es donde la cosa se pone… interesante. El croissant… ¡ay, el croissant! Es una obra de arte. Crujiente por fuera, suave por dentro… Pero a veces (sí, a veces), desaparece en un abrir y cerrar de ojos. Literalmente. La gente, ahí, como buitres… Pero el café… ¡el café es brutal! Fuerte, con sabor... Como para despertarte de un coma. Y las mermeladas… ¡Dios! Las mermeladas son… mágicas. Prepárate para pelear por tu porción. No es un desayuno de spa, es un desayuno de… supervivencia (pero con croissants buenísimos). Y merece cada mordisco.

¿Qué tal el personal? ¿Son amables? ¿O te dejan preguntándote si te odian?

¡El personal! Esa es una… aventura. Algunos son encantadores, genuinamente. Te reciben con una sonrisa, te ayudan con lo que necesites… Otros… tienen un encanto… "francés". Es decir, son profesionales, pero no prometen sonrisas. Una vez, pedí ayuda con el aire acondicionado (que, por cierto, no funcionaba). La recepcionista me miró como si le pidiera la luna. Pero, luego, con una paciencia admirable, hizo lo posible. Así que sí, son amables a su manera. Aprende a apreciar el humor seco, la eficiencia a veces… y la inexpresividad adorable. Después de todo, estás en Francia, ¿no? Prepárate para interactuar. Y prepárate para improvisar.

¿Qué tipo de viajero es el Relais Saint Louis ideal para?

¡Para los soñadores! Para los que buscan algo diferente, auténtico. No es para el viajero que necesita perfección, o que se estresa por un poco de polvo. Es para el que aprecia la historia, el encanto… y que no teme (¡y disfruta!) de la imperfección. Si buscas un hotel impersonal, con gimnasio y piscina… olvídalo. Si buscas una experiencia, un lugar que te haga sentir vivo, y que te cuente historias… ¡adelante! Prepárate para la aventura. Y prepárate para volver… una y otra vez.

¿Hay algo que me deba preocupar? ¿Alguna advertencia?

¡El wifi! El wifi a veces es como el fantasma de la ópera, aparece y desaparece. Lleva datos móviles, o prepárate a desconectar. También… lleva un traductor. Si tu francés no es… perfecto (como el mío), prepárate a hacer mímica y a reírte de tus intentos de comunicación. Y, sobre todo… lleva la mente abierta. Y prepárate para el encanto… y para el caos. Porque el Relais Saint Louis es, en esencia, una experiencia. Una experiencia que te robará algo más que el corazón… ¡te robará el alma! (o al menos, la cordura, por un tiempo). Pero vale la pena. De eso, no tengo duda.

¿Volverías? ¿En serio?

¡Por supuesto que volvería! Aunque me hicieran dormir en el armario, ¡volvería! Porque el Relais Saint Louis es como una relación amor-odio. Te frustra, te enamora, te saca de quicio… Pero, al final, te deja con una sonrisa. Es único. Es imperfecto. Es… ¡francés! Y, síEncontrando Hotel

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