¡Descubre el PARAÍSO OCULTO de Shanghái: JI Hotel Hongqiao!
¡Descubre el PARAÍSO OCULTO de Shanghái: JI Hotel Hongqiao! (¡Y prepárate para una aventura!)
¡Ay, Shanghái! Esa ciudad que te enamora y te destroza el corazón en la misma semana. Y, ¡madre mía!, encontrar un buen hotel en medio del caos es como dar con un trébol de cuatro hojas. ¡Pero lo he hecho! Y os lo voy a contar, porque la experiencia en el JI Hotel Hongqiao es algo que… ¡necesito compartir!
Primeras impresiones, porque, vamos, la vida no es perfecta…
Llegar al JI Hotel Hongqiao fue como… bueno, como descubrir un oasis en el desierto. Después de un vuelo eterno y lidiar con el bullicio del aeropuerto, ¡la calma! El acceso es decente. Si eres como yo, que prefiere que te lleven en coche (¡o taxi, que para eso existen!), te viene de perlas. Ofrecen transfer al aeropuerto, importantísimo. Y, bueno, el car park [free of charge] y el car park [on-site] son un puntazo si vienes con coche propio (aunque yo, en Shanghái, me ahorro esa aventura, ¡gracias!). La fachada no grita "¡LUJO!", pero la recepción… ¡sorprendente! Limpia, moderna, con un personal que te recibe con una sonrisa… y ¡ole!
La habitación: Mi pequeño santuario (¡y con Wi-Fi gratis!)
¡Vamos a lo importante! La habitación. Wi-Fi [free] en todas partes, ¡aleluya! En un mundo donde el internet es más vital que el oxígeno, esto es una victoria. Y no, no es un Wi-Fi de esos lentos que te dan ganas de tirar el móvil por la ventana. Internet access – wireless, y funciona. ¡De maravilla! Internet access – LAN por si te va el rollo "cablecito" (yo no, soy más de "cómoda").
Y la habitación en sí… ¡muy bien! Air conditioning (¡esencial!), blackout curtains (¡benditas!), coffee/tea maker (¡para sobrevivir!), safe box (¡para mis tesoros!), desk (para fingir que trabajo… ¡je, je!). La cama… ¡una delicia! Extra long bed, ideal para los que nos movemos como molinos de viento por la noche. Soundproofing, porque, seamos sinceros, ¡el ruido de la ciudad es incesante! (¡Gracias, JI Hotel!). Y ni hablemos de la vista, aunque en mi habitación (¡y no es que me queje!) no era la de la Torre de la Perla, pero la window that opens… ¡una bendición!
A destacar… ¡El baño!
El baño… ¡un paraíso! Separate shower/bathtub, ¡¡¡¡¡¡¡ESENCIAL!!!!!! Después de un día pateando la ciudad, sumergirse en una bañera caliente… ¡el cielo! Bathrobes y slippers… ¡el toque de lujo que te hace sentir como un rey (o una reina)!
¡Ojo con la seguridad!
La seguridad es importante, y en el JI Hotel Hongqiao cumplen: CCTV in common areas, CCTV outside property, Security [24-hour], Fire extinguisher, Smoke detectors, Safety/security feature. Te sientes protegido, que es lo importante. Vamos, un "¡Tranquilidad, que aquí estamos seguros!"
Limpieza y… ¡la paranoia post-pandemia!
La limpieza… ¡IMPECABLE! Daily housekeeping, Hot water linen and laundry washing, Rooms sanitized between stays, Anti-viral cleaning products, Daily disinfection in common areas, Professional-grade sanitizing services… En este mundo post-COVID, esto es un "¡bravo!" rotundo. Y aunque no soy una persona obsesionada, saber que se preocupan por tu salud… ¡tranquiliza mucho! Sanitized kitchen and tableware items, Individually-wrapped food options… detalles que importan.
¿Y la comida y la bebida? ¡Vamos a ello!
Aquí viene lo interesante… ¡la comida! El breakfast [buffet]… ¡bueno! Había de todo (¡mi amor por el Asian breakfast y el Western breakfast !). Coffee/tea in restaurant, Bottle of water… lo básico, pero todo correcto. El restaurant ofrece, supongo, Asian cuisine in restaurant, International cuisine in restaurant, pero yo, la verdad, no me quedé a comer más allá del desayuno.
Servicios y conveniencia: ¡detalles que suman!
Concierge, Doorman, Luggage storage, Laundry service… Todo lo que un viajero necesita para sobrevivir. Cash withdrawal, Dry cleaning, Facilities for disabled guests, Elevator: detalles que hacen la vida más fácil.
¡La joya de la corona! (¡y aquí viene mi experiencia más friki!)
Vale, lo confieso… ¡me encanta la piscina! En el JI Hotel Hongqiao… ¡tienen una swimming pool [outdoor]! ¡Y con pool with view! Pero no cualquier vista, ¡una vista que te deja sin aliento! Después de un día de patear la ciudad, meterte en el agua, contemplando el horizonte… ¡pura magia! For the kids, yo no tengo, pero vi un par de familias disfrutando. Un remanso de paz… ¡y con un Poolside bar! ¡El paraíso, señores, el paraíso! ¡Me pedí una piña colada, y fue el remate perfecto!
¿Y para relajarse?
Además de la piscina, ¡tenían sauna y spa/sauna! (¡Pero yo, ya os digo, me enamoré de la piscina!). También hay fitness center (¡para los que se preocupan por eso!).
¡Lo que NO me convenció del todo! (¡siempre hay un "pero"!)
- El Happy hour… no era el más happy que he visto. No es que fuera terrible, pero… podría ser mejor.
- El bar… un poco soso.
¡El veredicto!
El JI Hotel Hongqiao es más que un hotel. Es un refugio, un punto de partida para explorar Shanghái, un lugar donde recargar pilas después de un día de locura. No es perfecto, ¡nada lo es!, pero la limpieza, la comodidad de las habitaciones, y la piscina (¡sobre todo la piscina!) hacen que merezca la pena.
¡Pero, lo más importante! Me sentí segura. En Shanghái, eso es ORO.
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- Acceso GRATUITO a la piscina y sauna.
- Desayuno incluido GRATIS: ¡Empieza el día con energía!
- Wi-Fi gratuito y rápido en todas las áreas.
- Cancelación GRATUITA: Reserva con tranquilidad (¡por si te da el "patatús" y no quieres venir!).
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¡Halo Hel Polonia: ¡El Secreto Mejor Guardado de Polonia que Debes Descubrir AHORA!¡Ay, Dios mío! This trip to Shanghai. The JI Hotel Shanghai Hongqiao National Convention and Exhibition Center Xujing… well, let's just say the name ALONE is already a mouthful. But hey, it's China, right? Adventure, confusion, and questionable decisions abound. Let's see if I can even retrace the steps of this… experience.
El Itinerario (o al menos, lo que recuerdo):
Día 1: Arrival of the Unprepared
09:00 AM (aproximadamente): ¡Llegada al Pudong Airport! ¡Wow, Shanghai! The airport is HUGE. And I mean, HUGE. I'm already sweating. My suitcase, bless its weary soul, decided to break a wheel. Of course. Because why have a smooth arrival when you can have a wobbly, frantic scramble for a taxi?
11:00 AM (aproximadamente): Taxi ride from Pudong to the hotel. The traffic? A ballet of honking and near-misses. My heart rate? A rapid tango. The city is a blur of skyscrapers, neon signs, and enough people to populate… well, another country.
12:30 PM (aproximadamente): Check-in at the JI Hotel. The lobby is… okay. A little… sterile. Like a hospital, but less cheerful. The staff, bless them, are trying their best with my terrible Mandarin (or lack thereof). "Ni hao!" I manage, feeling like a complete idiot.
1:00 PM: (Aproximadamente) Room. My room. It resembles a functional cube. Clean. Everything is in a color palette ranging from neutral to sterile. There's a vaguely menacing air conditioning unit. I decide to avoid it.
1:30 PM: (Aproximadamente) Lunch. Found a dodgy-looking dumpling place near the hotel. I pointed at things. The dumplings were DELICIOUS. Possibly the best I've ever had. But I think I saw a rat running under the table too. Oh well, when in Rome (or Shanghai).
3:00 PM - 6:00 PM: Exploring Xujing. I wandered around the neighborhood, which is… well, it's not exactly the Bund. It’s mostly warehouses and… and… more warehouses. Discovered a local market! Found some weird fruit! Tried to haggle! Got laughed at. Fair enough.
7:00 PM: Dinner at a local (…hopefully sanitary?) restaurant. Ordered something that looked vaguely like noodles. It was spicy. My mouth is on fire. Worth it.
9:00 PM: Back to the hotel. Bed. Exhaustion. I swear I slept for 12 hours.
Día 2: The Convention Center and the Quest for Caffeine
8:00 AM: Breakfast at the hotel. I went for the questionable Continental style. The coffee tasted like despair. A truly dreadful experience. Managed to spill my coffee on my shirt, the day continues with the same level of success.
9:00 AM: The National Exhibition and Convention Center. It's a building the size of a small country. My meetings… well, let's just say they were… productive. Or at least, they happened. I spoke… I think. (The jet lag is REAL, people)
12:00 PM: Food Court. This is where it gets interesting. The food court resembles a small, bustling city in itself. So many options, so much… confusion. I see a picture of something with a lot of meat and spicy broth. What could go wrong?
1:00 PM: The meat and spicy broth. Oh, sweet, fiery lord, it was good. My stomach doesn’t agree.
2:00 PM: More meetings. I survive with the help of a small snack.
4:00 PM: The great caffeine hunt begins. I NEED coffee. Desperately. It requires serious commitment and a long walk, but finally, I find a Starbucks. Praise be.
5:00 PM: Back to the hotel. Attempt to work. Fail. Watch TV. Fail. The jet lag is winning, and I accept my defeat.
7:00 PM: Dinner. I went to this small restaurant. It was a lot of delicious dishes, I tried a lot, and the flavors were amazing.
9:00 PM: BED. I feel like I survived a war.
Día 3: The Shanghai that Wasn't
8:00 AM: Breakfast. I go for the same breakfast, I learned from my mistake (I think).
9:00 AM: Another day at the Convention Center. I'm slowly getting used to the sheer scale of things.
12:00 PM: Lunch: back to the food court, I already discovered my favorite place.
1:00 PM: Meetings. Try to focus on my goal.
3:00 PM: I finally decide to venture beyond the hotel and the immediate surroundings. The plan was to visit the Bund, see the sparkling skyline, the iconic architecture of Shanghai. I have this vision of myself, a sophisticated traveler.
4:00 PM: However, with the limited time and my lack of knowledge of the public transport, I just got lost.
7:00 PM: Back to the hotel. I order take-out.
8:00 PM: Dinner. I don't feel very well.
10:00 PM: The travel is taking its toll. Bed. Defeated, but with my heart full of emotions.
Día 4: Departure and Reflections (oh, and regrets)
8:00 AM: The dreaded packing. My suitcase is even heavier now, somehow. One thing I still haven't figure out is how to pack correctly.
9:00 AM: Last breakfast. I avoid everything that looks remotely suspicious.
10:00 AM: Check out. The hotel staff are probably relieved.
11:00 AM: Taxi to the airport. This time, the ride is a bit smoother, maybe because I'm too tired to panic.
1:00 PM: Flight. Shanghai fades into the distance.
5:00 PM: Reflecting… Shanghai was a whirlwind. Beautiful and scary. Delicious and… questionable. It was a battle. My brain still feels like it's swimming in a mixture of jet lag, spicy food, and general bewilderment.
Overall: Did I actually get to see Shanghai? Not really. Did I have a decent time? Mostly. Would I go back? Probably. Eventually. Once I recover. And learn some basic Mandarin. And maybe invest in a stronger suitcase. And a stomach of steel. ¡Hasta luego, Shanghai! You were certainly an experience. I guess I'll just try to learn and get better. Ah, the journey.
¡Descubre el PARAÍSO OCULTO de Shanghái: JI Hotel Hongqiao! - ¡Preguntas Frecuentes (y mi drama personal)!
¿De veras es un "paraíso oculto"? Suena a marketing, ¿no?
¡Ay, la eterna duda publicitaria! Mira, te voy a ser sincera... al principio, SÍ, pensé "otro reclamo más". Pero... bueno, después de la odisea que fue encontrar el hotel (¡la señalización en Shanghái es un misterio!), y tras el primer vistazo al lobby... ¡casi me desmayo! (de la emoción, ¡eh!). No, no es un paraíso con ángeles tocando el arpa, pero sí es un oasis de calma en medio del caos de Shanghái. ¿Oculto? Para mí, fue un secreto bien guardado hasta que lo encontré... y ahora te lo cuento a ti, claro. ¡La verdad es que se esconde como un panda entre los rascacielos!
¿Cómo es realmente el hotel? ¿Las fotos no mienten (si lo hacen, me enfado mucho)?
¡Ah, las fotos! Esa es mi gran duda existencial sobre los hoteles. En este caso... las fotos son una versión levemente mejorada de la realidad. ¿Entendemos? La habitación era... limpia. Muy limpia. ¡Y eso es MUUUUUY importante! La cama era cómoda, no como esas camas de "tumbas" que te encuentras en otros sitios. El baño, pequeño, pero funcional. El diseño, minimalista y moderno. ¿Lo peor? La vista. ¡Mi vista! Daba a un edificio... feo. Horrible. Pero, ¿sabes qué? Después de un día de patear la ciudad, ¡me importaba un comino la vista! Necesitaba dormir, ¡y dormí como un bebé, hasta que el despertador me recordó que estaba en Shanghái! Así que... sí, las fotos no mienten del todo PERO ¡prepárate para una sorpresa! (para bien o para mal... depende de tu suerte, ¡y de mi perspectiva!)
La ubicación... ¿es buena? ¿Está lejos de todo?
¡La ubicación! El "talón de Aquiles" de muchos hoteles... Y aquí, es... interesante. Está en el distrito de Hongqiao, que no es exactamente el corazón turístico de Shanghái. Está un poco alejado de la acción, pero... ¡es perfecto! No te miento. Si buscas un lugar tranquilo después de la locura de la ciudad, es ideal. El metro está cerca (¡y el metro en Shanghái es LA VIDA!). Así que, sí, tienes que hacer un viajecito, pero a mí me pareció perfecto. Podía escaparme del bullicio y luego, cuando estaba lista para el caos, ¡a la aventura! Es como tener dos vidas en la misma ciudad.
¿Y el desayuno? ¿Comida china o algo más occidental? (Porque a veces, quiero mi tostada con aguacate...)
¡Oh, el desayuno! El gran dilema del viajero... Aquí, tienen una mezcla. Había comida china, ¡y MUCHA! Dim sum exquisito, fideos, arroz... ¡Un festín, vaya! Pero... también había opciones más occidentales. Pan, huevos, cereales... ¡y hasta aguacate! (¡Sí! ¡Mi aguacate, mi salvación!). La calidad era... buena. No espectacular, pero suficiente para empezar el día con energía. Mi consejo: prueba un poco de todo. ¡Atrévete con el desayuno chino! ¡Quizás descubras algo nuevo que te encante! O no... y te quedas con tus tostadas con aguacate... ¡nadie te juzgará!
¿La experiencia general? ¿Recomiendas este hotel?
¡La experiencia general! A ver... ¿Recomiendo el hotel? SÍ. Absolutamente SÍ. Pero con matices. Si buscas lujo desenfrenado, puede que no sea lo tuyo. Si buscas un lugar limpio, cómodo, con buena ubicación (relativamente) y que no te arruine... ¡ES PERFECTO! El personal fue amable (aunque mi mandarín es nulo y su inglés... ¡con acento!), las habitaciones eran limpias y la tranquilidad es incomparable. Yo... yo me quedaría allí otra vez sin dudarlo. De hecho, ya estoy pensando en mi próxima visita... ¡y en la cantidad de fotos que sacaré esta vez! ¡La experiencia es muy buena! Pero, ahora que lo pienso... ¡qué horror, la vista de mi habitación! ¿Por qué no me dieron una vista mejor? ¡Me siento estafada! (¡aunque no lo estoy, pero quería una mejor vista!) ¡Maldito edificio feo que me arruinó la foto de Instagram! ¡Pero bueno, lo recomiendo! ¡Casi me olvido!
¿Alguna anécdota graciosa?
¡Oh, sí! La anécdota... ¡la del ascensor! Llegué a la habitación después de un día agotador. Tenía hambre, sed, y necesitaba desesperadamente un baño. Metí la llave, y... ¡nada! ¡No funcionaba! Pensé: "¡Ya está! ¡La llave no sirve!". Volví a bajar a recepción, explicándole a la pobre chica (que hablaba poco inglés, como yo mandarín) que la llave... no funcionaba. Ella, con una paciencia admirable, me acompañó. Subimos al ascensor. Yo, impaciente, rezando porque la "nueva llave" funcionara. ¡Y... el ascensor se paró entre plantas! ¡En ese momento, casi me da un ataque al corazón! La chica de recepción, con una calma estoica, marcó un número en su teléfono. No entendía nada, pero sabía que estaba muerta de miedo. Afortunadamente, ¡la situación se resolvió rápidamente! Y... ¡la llave funcionó! ¿El problema? ¡Yo estaba metiendo la llave al revés! ¡Fue un momento de gloria para la chica de recepción, y un momento de vergüenza épica para mí! ¡Pero ahora me río! ¡Jajajaja! ¡Espero que no me recuerden allí!
¿Algo más que debamos saber?
¡Sí! Asegúrate de llevar un adaptador. Y una buena cámara (¡para fotografiar el lobby, que es lo mejor del hotel!). Ah, y... ¡paciencia! ShangEncuentra Hotels