¡Hotel Franz Italia: ¡El Secreto Mejor Guardado de Italia Te Espera!

Hotel Franz Italy

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¡Hotel Franz Italia: ¡El Secreto Mejor Guardado de Italia Te Espera!

¡Hotel Franz Italia: ¡El Secreto Mejor Guardado… O Casi! (Una reseña sin filtro)

¡Ay, Italia! La tierra de la pasta, el sol, y… bueno, a veces, hoteles que te dejan más con ganas de llorar que de celebrar la vida. Pero, ¡calma! Porque he estado en el ¡Hotel Franz Italia: ¡El Secreto Mejor Guardado de Italia Te Espera! Y, bueno, digamos que la experiencia fue… interesante. Vamos al lío, con toda la sinceridad del mundo.

¡Atención, gente con movilidad reducida! (Accessibility): Aquí viene la primera traba. No os voy a mentir, la accesibilidad no es el fuerte del hotel. Tienen ascensor (¡aleluya!) y instalaciones para personas con discapacidades… pero, ¡ay, los peros! A veces, los pasillos son estrechos, y la señalización… dejémoslo en que se podría mejorar. Misión: Preguntar muy bien antes de reservar. (Pero luego, ya en la habitación, ¡olvídate de la ansiedad!)

Comida y bebida (¡Dios mío, la comida!) (Dining, drinking, and snacking): ¡Aquí la cosa mejora, muchísimo! Lo que me salvó de todo fue la comida, ¡ay, la comida! Los restaurantes… ¡hay varios! Tienes un buffet (con una variedad impresionante, aunque a veces el caos es épico), un restaurante a la carta (¡imprescindible para la cena!), y el poolside bar - donde mi obsesión por la Spritz se desató. ¡Happy hour! ¡Sí! ¡Asian breakfast! - sí, increíblemente inesperado y, sorprendentemente, ¡rico! Western cuisine in restaurant, and a Vegetarian restaurant (para los que no comen carne como yo), ¡un puntazo! Hubo un momento… de esos que te marcan… en el restaurante, me comí un plato de pasta que, ¡literalmente!, me hizo soltar una lagrimilla. Era el paraíso en un plato.

¡OJO! El bar es un MUST. Y el coffee shop… ¡café italiano de verdad! Te recomiendo el breakfast service (¡ay, el desayuno!), y en general, la comida en el hotel, ¡es fantástica! El café era tan bueno que literalmente me despertaba antes que el despertador. ¡Una locura! Hay alternative meal arrangement - lo cual es bueno.

Relajación y Bienestar (¡A mimarse!) (ways to relax): Vale, ahora a lo bueno. ¡El spa! ¡Sí, sí, sí! El Spa/sauna. Me tiré horas en el sauna, después en el steamroom. El jacuzzi con vistas, ya fue la excusa para quedarme para siempre. La piscina con vistas… ¡ufff! Una maravilla. Y, ojo, que tienen foot bath, massage, y hasta body scrub (¡hay que exfoliar, señores!). El fitness center… bueno, lo vi una vez de pasada (¡soy más de spa, qué le vamos a hacer!).

Limpieza y seguridad (¡Respira tranquilo!) (Cleanliness and safety): Aquí se nota un cambio radical tras la pandemia. Anti-viral cleaning products, daily disinfection in common areas, sanitized kitchen and tableware items, rooms sanitized between stays.. ¡Están obsesionados con la limpieza! Me pareció genial que tuvieran hand sanitizer por todas partes, y también masks (¡por si acaso!). El personal está muy formado en safety protocol.

Servicios y comodidades (¡Para que no te falte de ná!) (Services and conveniences): Aquí hay de todo. Air conditioning in public area, Daily housekeeping, Concierge, dry cleaning, laundry service (¡bendita lavandería!). Hasta tienen currency exchange (¡por si la crisis del euro te pilla desprevenido!) y luggage storage. Para los negocios (o para hacerse el importante), tienen business facilities, meeting/banquet facilities… y Wi-Fi for special events, por si te da por organizar una conferencia sobre la cría de lombrices… Y, por supuesto, Wi-Fi free en todas las habitaciones. La verdad, ¡un lujo!

Para los peques (¡Si viajas con la tropa!) (For the kids): Aquí no puedo opinar mucho, porque viajo solo. Solo vi un par de familias por ahí, y parecía que los niños estaban contentos. Tienen babysitting service, family/child friendly, kids facilities, kids meal.

En la habitación (¡Tu refugio!) (Available in all rooms): ¡Aquí es donde el hotel brilla! ¡Las habitaciones! Son cómodas, amplias, y… ¡la cama! Dios mío, la cama… ¡dormí como un lirón! Air conditioning, desk, hair dryer, in-room safe box, mini bar, refrigerator, satellite/cable channels, shower, free Wi-Fi, ¡todo lo imprescindible! ¡Ah! ¡Y blackout curtains! ¡Imprescindibles para dormir hasta las tantas! Si quieres, tienes wake up service (yo, sinceramente, prefiero el despertador del móvil, pero allá cada cual).

Getting around (¡Para ir a donde te plazca!) (Getting around): No probé el airport transfer, pero sí el taxi service. ¡Funcionó de maravilla! También tienen car park [free of charge] (¡un puntazo en Italia!) y car park [on-site].

¡Qué Más! (¡Más detalles random!):

  • Pets allowed unavailable: No me gustan nada los perros!
  • Smoking area: ¡Ojo con fumar!
  • Cashless payment service: ¡Imprescindible!
  • Invoice provided (para los que viajan por trabajo, ¡genial!)
  • Smoke alarms: ¡Muy importante!
  • Additional toilet: ¡Un lujo!

¡Imperfecciones! (Porque nada es perfecto): Ah, ¡los pequeños detalles! En mi habitación, la tele a veces hacía cosas raras (¡se apagaba sola!), y la presión del agua de la ducha… ¡a veces era un poco floja! Pero, sinceramente, detalles menores.

¡Ahora, la GRAN pregunta! ¿Volvería?

¡Sí! ¡Rotundamente sí! A pesar de las pequeñas pegas (y la accesibilidad mejorable), la comida, el spa, las habitaciones… ¡todo compensa!

¡OFERTA IRRESISTIBLE!

¡Hotel Franz Italia: ¡El Secreto Mejor Guardado… Pero Ahora Revelado!

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  • Desayuno buffet GRATIS (¡para empezar tu día con energía!).
  • Acceso ilimitado al Spa (¡relájate y déjate mimar!).
  • Una botella de vino italiano de cortesía (¡para brindar por la dolce vita!).

¡Pero ESPERA! ¡Si reservas a través de mi enlace (lo siento, no tengo enlace! ¡Pero búscalo en Google!), recibirás un descuento especial del 15% en tu estancia!

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¡¡¡¡VIVA ITALIA!!!!

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Hotel Franz Italy

Hotel Franz, Italia: Un Caos Organizado (y un Poco Desastre)

¡Ay, Dios mío! Aquí va, el dichoso itinerario de este viaje a Italia. Lo he intentado, lo juro. Pero como buena viajera, soy más de improvisar. Así que, ¡preparémonos para el drama (y la deliciosa pasta)!

Día 1: Arribo y Shock Cultural (y el Miedo al Autobús)

  • 10:00 AM: Aterrizaje en el aeropuerto Marco Polo de Venecia. ¡Chicos, el olor! Me sentí como si me hubieran atropellado con un perfume caro.
  • 11:00 AM: ¡Pánico! Buscar el autobús. Siempre me da un ataque de ansiedad con los transportes públicos en países extranjeros. ¿Y si me pierdo? ¿Y si me roban? (Vale, ya, calmémonos).
  • 12:30 PM: Llegada a Venecia. ¡¡Qué locura!! Canales, góndolas, turistas… ¡Ah, y el sol! Me quito las gafas, las pongo en mi bolso y ¡plof! se me caen al agua! Bueno, un buen comienzo.
  • 1:00 PM: Check-in en el Hotel Franz. Un poco vintage, un poco rococó, pero con un encanto… peculiar. La recepcionista, una señora con pinta de haber visto más vidas que yo, me sonríe. Me da la llave y me dice: "Buena suerte". (¿Buena suerte, señora? ¿Con qué, exactamente?).
  • 2:00 PM: ¡Pizza! Necesito pizza, y la necesito ahora. Encuentro una pizzería cerca… Un trozo, otro… Y otro… ¡Me dejo llevar! ¡Y casi me atraganto! ¡Pero estaba DIVINA!
  • 3:00 PM: Perdida por Venecia. Intento orientarme. Me pierdo. Disfruto cada callejuela estrecha, cada puente. Me tropiezo (literalmente) con una pareja besándose apasionadamente. ¡Qué envidia! (Vale, no tanta).
  • 6:00 PM: Aperitivo en un bar con vistas al Gran Canal. Spritz. ¡Otro! La vida es bella… y naranja.
  • 8:00 PM: Cena en un restaurante "típico". ¡Pasta con tinta de calamar! ¡Un desastre! Mi boca (y mis dientes) parecen sacados de una película de terror. Pero ¡qué sabor! (Y el camarero me mira de forma extraña).
  • 10:00 PM: Volver al hotel. ¿La cama? Una bendición.

Día 2: El Teatro, la Góndola y el Drama (Mi Drama)

  • 9:00 AM: Desayuno en el hotel. Croissant… Café… ¡Necesito cafeína para sobrevivir!
  • 10:00 AM: Teatro La Fenice. ¡Impresionante! Me siento como si estuviera en una película de época (y yo, la actriz principal, por supuesto). Recuerdo la primera vez que vi la película del fantasma de la Opera.
  • 12:00 AM: (¡Ah, el paseo en góndola!) Mi gran error. ¡Qué romántico! Dicen. Pensé. Pero… mi gondoliero, con un aire de Casanova venido a menos, habla más con su móvil que conmigo. El paseo es lento, aburrido y… ¡Caro! (Y sí, he pensado en saltar al agua).
  • 1:00 PM: Pasta (de nuevo). Esta vez, Spaghetti alle Vongole. Buenísimo. (A pesar del trauma del día anterior).
  • 2:00 PM: Explorando los Sestieri. San Polo, Dorsoduro… ¡Me encantan! Los escaparates con escaparates, las tiendas llenas de máscaras… ¡Compraría todo! (Pero mi tarjeta de crédito me lo impide).
  • 5:00 PM: Visita a la Basílica de San Marcos. ¡Una maravilla! Pero llena de turistas. Me siento como una sardina en lata. (Y la gente pisándome los pies).
  • 7:00 PM: ¡Error FATAL! Decido ir de compras. Me enamoro de un bolso. ¡Lo compro! Y después… ¡¡Me doy cuenta de que no me cabe nada!! (Ni mi cartera). ¡Maldito consumismo!
  • 9:00 PM: Cena en un restaurante con vistas al puente Rialto. Más pasta. Más vino. Más drama. (Pero con mejores vistas).
  • 11:00 PM: De vuelta al hotel. Cansada, pero feliz. (Y con un bolso inútil).

Día 3: Murano, Burano y… Despedida (o Casi Despedida)

  • 9:00 AM: Desayuno y preparativos para la excursión.
  • 10:00 AM: ¡Murano! ¡Vidrio soplado! ¡Me encanta! Compro… ¿Se imaginan qué? ¡Otro bolso! (Estoy perdiendo el juicio). ¡Por lo menos este es más pequeño, y me cabe el móvil!
  • 12:00 AM: Burano! ¡Casas de colores! Una alegría para los ojos. Me hago mil fotos. Me siento como una niña otra vez.
  • 2:00 PM: ¡Almuerzo en Burano! ¡Frutti di Mare! ¡Qué manjar! (Y esta vez no me mancho la ropa).
  • 4:00 PM: De vuelta a Venecia. Últimas compras… (¡No me lo puedo creer, pero necesito un imán para la nevera!).
  • 6:00 PM: ¡Momento triste! Despedida de Venecia. (¡Pero prometo volver!).
  • 7:00 PM: Cena… ¿Pasta? ¿Otra vez? ¡Sí! (Es adictiva).
  • 8:00 PM: Empaque (espero que todo quepa.
  • 9:00 PM: ¡Último paseo por Venecia! Me siento melancólica. ¿Y si me quedo aquí para siempre? (Me lo planteo seriamente).
  • 10:00 PM: A dormir. Mañana nos vemos.

Día 4: Salida (¡Hasta pronto, Italia!)

  • 9:00 AM: Desayuno de despedida.
  • 10:00 AM: Check-out del Hotel Franz. Me despido de la encantadora (aunque extraña) recepcionista.
  • 11:00 AM: Camino al aeropuerto. Miro atrás… ¡Venecia, te echaré de menos!
  • 1:00 PM: Vuelo de regreso a casa. Llevo conmigo recuerdos… y un par de bolsos inútiles.

¡Y eso es todo, amigos! Un viaje lleno de momentos mágicos, (y algunos desastres). Espero que mi itinerario, que no ha sido tan bueno como he imaginado, sirva de algo. ¡Ciao, Italia! ¡Hasta la próxima! ¡Y que la pasta nos acompañe!

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Hotel Franz Italy

¿Qué diablos es exactamente el Hotel Franz Italia? ¡Suena a algo sacado de una novela barata!

¡Ja! ¡Exacto! A veces me pregunto lo mismo. ¡Mira, es un hotelito! Sí, un "hotelito". No esperes mármol italiano pulido ni mayordomos con guantes blancos. Piensa en un lugar con encanto, de verdad, con ese encanto que solo puedes encontrar en Italia... y quizás un poco de humedad en el baño (¡ay, la humedad italiana!). Está gestionado por una familia (creo que son los "Franz", de ahí el nombre, ¡genios!) y se encuentra en, bueno, digamos que en un lugar "alejado de todo". Pero eso es PARTE DEL ENCANTO, hombre. Es como entrar en una cápsula del tiempo donde el tiempo pasa diferente...

Lo que sí puedo decir, es que la pasta que te comes allí... ¡Dios mío! ¡La pasta! Una vez me pedí unos espaguetis a la carbonara... y casi lloro de la emoción. Era tan... *auténtico*. Sin cremas raras ni tonterías. Solo la pasta, los huevos, el guanciale... La perfección en cada bocado. (Lo siento, me emociono con la comida, ¿vale?).

Ah, y las vistas. ¡Las vistas! Desde la ventana de mi habitación (un poco pequeña, tengo que admitirlo, pero con una ventana enorme que lo compensaba), veía el paisaje italiano... ¡Impresionante! Como una postal gigante. Aunque, volviendo a lo de la humedad... una vez se me cayó la cámara al suelo por culpa de un resbalón en el baño. ¡Casi me da algo! Afortunadamente, la cámara sobrevivió. ¡Menos mal!

Vale, vale, ¿pero es caro? Porque "secreto mejor guardado" siempre suena a..."caro".

¡No! ¡Para nada! Es una de las cosas que más me sorprendió. De hecho, yo diría que es... *razonable*. No te arruinarás. Puedes comer, beber y dormir allí sin tener que vender un riñón. Claro, no es el hostal más barato del mundo, pero teniendo en cuenta la calidad de la comida (¡la pasta, otra vez!), la ubicación (¡tan "alejada de todo"!) y la atmósfera... ¡vale cada euro! De verdad. Piensa en ello como una inversión en felicidad y, por supuesto, en un buen plato de pasta. Una vez, me quedé sin blanca (mala planificación de mi parte) y el dueño, muy majo él, me fió el desayuno. ¡Increíble!

¿Qué puto idioma hablan? ¿Solo italiano? ¡Soy un desastre con los idiomas!

¡Tranquilo! En serio, no te preocupes. Hablan italiano, claro. Pero también... *hablan*. Es decir, hacen lo posible por entenderte. La señora Franz (creo que es la "mamma") chapurrea un poco de inglés. El señor Franz (el papá)... bueno, él es más de gestos y sonrisas. ¡Pero se entienden! Una vez, intenté pedir un café con leche y usé una palabra horrible en español... ¡y me entendieron! ¡Milagro! Lo importante es la actitud, ¿sabes? Intenta, sonríe, usa las manos... ¡y lo conseguirás! Además, ¡es una oportunidad para aprender italiano! Aunque, honestamente, yo aprendí más sobre cómo hacer gestos con las manos que sobre gramática. ¡Pero funciona!

¿Hay wi-fi? Porque necesito estar conectado al mundo, aunque sea para quejarme en Twitter.

¡Uf! Sí, hay wi-fi... pero no esperes la velocidad de la luz. Digamos que es... *italiana*. A veces funciona, a veces no. A veces te desesperas y quieres lanzar el móvil por la ventana. Pero, ¿sabes qué? ¡Es una excusa perfecta para desconectar! ¡Dejar de escribir tonterías en Twitter! ¡Hablar con la gente en persona! (¡increíble, lo sé!). Una vez, me pasé dos horas intentando subir una foto a Instagram... y al final desistí. ¡Me sentí liberado! (Aunque al día siguiente, cuando por fin funcionó, subí como 50 fotos seguidas... contradicción). Pero, en serio, el wi-fi es un poco un desastre. Pero la experiencia general... ¡compensa! Ojo, si necesitas estar conectado por trabajo, quizás no sea el lugar ideal. O quizás sí... una buena desconexión siempre viene bien. ¡Quizás te inspires! (Yo, por ejemplo, escribí un par de poemas horribles sobre la pasta y el sol italiano..)

¿Qué hay para hacer por allí? ¿Me voy a aburrir como una ostra?

¡Depende de lo que te guste! Si te gustan las fiestas, los centros comerciales y la vida nocturna... ¡sí, te vas a aburrir! Pero si te gusta la belleza, la tranquilidad, la comida increíble y la gente amable... ¡te vas a enamorar! Hay senderos para caminar (¡lleva buenas zapatillas, por favor!), pueblos con encanto, restaurantes pequeños donde sirven vino de la casa (¡cuidado con la resaca!), y, por supuesto, el hotel en sí. Puedes pasar horas charlando con los Franz (si entiendes algo de italiano, claro) o simplemente disfrutar del sol y las vistas. Una vez, me alquilé una bici (bastante vieja, por cierto) y me perdí por las montañas. ¡Fue increíble! Me caí un par de veces (¡soy un poco torpe!), pero las vistas eran espectaculares. ¡Y luego volví al hotel y me comí un plato de pasta! La vida... ¡perfecta! Hay que adaptarse al ritmo, porque allí no todo es la inmediatez. Y a veces es necesario.

¡Ah! Y lo más importante: ¡olvídate del estrés! Una vez, estaba a punto de tener un ataque de ansiedad por algo estúpido (no recuerdo qué) y la señora Franz me dio un abrazo. ¡Un abrazo! Y me preparó un té. Y todo se solucionó. En serio, ¡ese hotel es mágico! Aunque, insisto, lleva repelente de mosquitos. ¡Los mosquitos italianos son feroces!

¿Es este hotel realmente un "secreto mejor guardado"? Suena a marketing barato.

¡Tienes razón! Suena... cursi, lo sé. Pero, ¿sabes qué? Creo que un poco lo es. No es que esté lleno de famosos ni nada por el estilo. Pero creo que es un secreto porque no todos lo entenderían. No es un hotel lujoso. No ofrece todas las comodidades modernas. Pero ofrece algo mucho más importante: autenticidad. Hospitalidad. Comida deliciosa. Un lugar donde puedes relajarte, desconectar y olvidarte del mundo. Y eso, en el mundo de hoy, es un secreto. ¡Un secretoEncontrando Hotel

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